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El Tiempo (Bogota)
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04/01/2009


Bidika, la orquesta embera chamí integrada por 10 indígenas de la etnia
Cuando estos músicos indígenas de la vereda Cundumi, ubicada a cinco horas de Pereira, salen a presentarse en otras regiones deben sacar sus instrumentos a lomo de mula y treparse luego en un campero.

Martín Siagama, el hombre de los timbales, dice que buscan rescatar la identidad cultural, valores y principios de los casi 250.000 indígenas de Risaralda.


La música llena el silencio de las montañas y se mete en los ranchos. Animados por el ritmo, de las veredas no dejan de bajar hombres y mujeres llevando sus niños. A pleno mediodía, adolescentes se dejan seducir por la alegría y bailan en botas pantaneras.

"¡Buena esa compadre!", canta uno de los vocalistas. "Como le gusta a usted", responde el otro. "¡Que viva diciembre, gueeeeepppaaa!, entonan a todo pulmón, acompañados de tambores, timbales y guitarras.

Una de las canciones habla del Do viruviru o río de piedras lisas y otra del Fadachuma, un plato con base en el primitivo, el plátano de la región. Las mujeres lucen coloridas faldas y vistosas chaquiras en su pecho y orejas. En minutos el baile es general.

La rumba tiene lugar en el patio del colegio Etnoeducativo de Cundumi, una vereda de Pueblo Rico, de unos 200 habitantes en las montañas de Risaralda que limitan con el Chocó.

Sus temas hablan de la cotidianidad de las comunidades, pero también interpretan canciones populares de 'los mestizos', como llaman a las personas de las ciudades, con los que se presentan en eventos populares y en resguardos y otros asentamientos indígenas.

Rodrigo Nacavera, el director del grupo y el de mayor edad, 42 años, explica que Bidika hace relación a una planta similar a un helecho usada por los emberas para acompañar los alimentos.

La orquesta dispone de tambores hechos con base en troncos de la región y cuero de tatabro -una especie de cerdo salvaje-. También usan el fututu, similar a una trompeta en madera, de unos 80 centímetros, o maracas con semillas, que alternan con modernos instrumentos como timbales, guitarras eléctricas y otros elementos donados por la Gobernación de Risaralda.

La orquesta es el resultado de los esfuerzos de Virgilio Guatiquí, un indígena que en sus correrías aprendió a tocar guitarra eléctrica y otros instrumentos y regresó a su tierra a enseñar a los jóvenes del resguardo del bajo San Juan, que bordea el caudaloso río.

Y aunque este líder fue asesinado en septiembre del año pasado en una vereda entre los municipios de Pueblo Rico y Santuario, otros siguieron su semilla.

La vereda Cundumi está ubicada a cinco horas de Pereira. Dos de ellas en campero y lomo de mula. Ese recorrido lo tienen que hacer los músicos para cada presentación.

Pero lo fundamental es que acompañan danzas como la de Mojana Arivada o del Mohán, del Gallinazo y en especial de la Guarjira o ceremonia en la que los jaibanás transmiten su poder a los niños para sean trabajadores, responsables y honestos en cada acto de su vida.

Una canción muy solicitada es Joma Ambuara (todos unidos) una invitación a indios, mestizos y afrodescendientes a participar de todos los eventos de la comunidad.

La tierra

La canción que más les gusta interpretar dice: /La tierra no se vende/la tierra se defiende/la minga de los indios/obreros y populares /luchando por la tierra/y por la dignidad/. Esta letra fue acogida como himno durante la pasada movilización desde La María en el Cauca, hasta Bogotá.

Otros integrantes de Bidika son Gustavo Siagama (guitarra), Norberto Onogama (puntero acompañante), Luis Albeiro Onogama (güiro), Martín Siagama (Timbal), Jesús Gabriel Siagama, el más joven del grupo, de 19 años, quien toca el sapo, usado a modo de campana y Ancízar Hiupa (organeta). Aymer Guatiqui Guasiruma maneja la consola y demás equipos electrónicos.

IVÁN NOGUERA YANTÉN
CORRESPONSAL DE EL TIEMPO
PEREIRA


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